lunes, 17 de junio de 2013

Antonio Varas responde a Pablo Longueira


Por Omar Saavedra Santis

            
“Lamento que ante la Cámara se hayan pronunciado las palabras de exclusión al estranjero que se acaban de oir, tanto más cuando por el curso en que va la humanidad, todos los países del mundo han de venir algún día no lejano a ser los miembros de una gran familia i en que la palabra Estranjero ha de ser borrada de la fraternidad universal. Siento que haya vertido un sujeto ilustrado como el señor diputado esas palabras de mezquindad contra el estranjero que sólo se oyen actualmente entre los pueblos salvajes. Se dice que los estranjeros desdeñan, desprecian el hacerse ciudadanos de Chile, porque conservan constantemente el ánimo de volver a su patria. ¿Cuál es el hombre, ¡qué digo! cuál es el chileno que por mucho tiempo que resida lejos de su patria, deje de suspirar por volver a ella aunque se halle disfrutando de una fortuna envidiable en el país que le da hospitalidad? ¿I por qué exijiremos del estranjero industrioso que viene a ayudarnos i enseñarnos, que renuncie enteramente a su propia patria, cuando nunca el chileno sería capaz de hacer lo mismo? ¿Acaso porque no abandona nunca el estranjero la esperanza de volver al país de sus más caras afecciones, deja de tener vínculos con su patria adoptiva i de desearle toda prosperidad? ¿I por qué exijirle tanto, señor? ¿No hace ya lo bastante el estranjero con traernos su industria, su intelijencia, su laboriosidad, a los cuales debemos no pocos bienes? Sepamos tener más reconocimiento, hacer más justicia a los estranjeros, seamos ilustrados para no tener hacia el estranjero esa prevención de espíritus atrasados que los repulsa. 

¡Pero decir que justamente en la mayor capacidad del estranjero está el mal!
No creo que estas palabras que se acaban de oir sean el eco del país, sino el eco aislado del señor diputado. 

Protesto, señor, contra ese espíritu de malevolencia contra el estranjero, ese espíritu estrecho i malentendido de nacionalidad, contra el cual protesta también la civilización, que procura hacer de la humanidad una sola familia.”

                                                                         *** 

(El anterior fue el discurso de Antonio Varas, pronunciado en 1855 en la Cámara de Diputados en contra de un diputado que exigía mayores restricciones y prohibiciones a los ciudadanos extranjeros residentes en Chile. Publicada por Vicente Pérez Rosales en “La Época”, el 6 de junio de 1886.)

1 comentario:

Victoria Espinosa dijo...

Increíble encuentro!, si en esa época se calificó de "espíritu atrasado", han pasado 127 años y aun aparecen espítus estrechos.

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