El humedal de Mantagua es uno de los más importantes de la Región de Valparaíso. En él se encuentra una gran diversidad de flora y fauna, destacando más de 80 especies de aves que habitan temporal o permanentemente en él.
Éste, sin embargo, tiene en su zona más baja tres propietarios: dos privados y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Esta última administra su parte a través de lo que se conoce como Corporación Cultural Amereida. Éste es un proyecto cultural de gran envergadura de la PUCV que incluye, entre muchas actividades, avistamiento de aves y talleres para niños.
Uno de los propietarios privados tiene un proyecto de ecoturismo, que incluye gastronomía, hotelería, capacitaciones y avistamiento de aves.
El tercer propietario, en cambio, ha convertido gran parte del humedal (incluidos los espacios de la PUCV y del otro propietario) en un lugar de pastoreo de ganado bovino y equino. Ganado que evidentemente destruye la flora del lugar y los nidos de las aves.
Más aún, recientemente ha comenzado a cercar el humedal, con lo cual probablemente se terminará la posibilidad de visitarlo.
Evidentemente uno podría culpar de esto a la mezquina racionalidad privada que busca el lucro en sus formas más elementales (la rentabilidad ganadera de un humedal es muy inferior a la que podría generar cualquier proyecto turístico interesante, claro que esto requiere más inversión y visión). Pero también parece interesante preguntarle a las autoridades y vecinos del lugar qué opinan de la destrucción y privatización de unos de los espacios más atractivos de la zona.
Bueno, tal vez no tengan ni siquiera opinión.
Éste, sin embargo, tiene en su zona más baja tres propietarios: dos privados y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Esta última administra su parte a través de lo que se conoce como Corporación Cultural Amereida. Éste es un proyecto cultural de gran envergadura de la PUCV que incluye, entre muchas actividades, avistamiento de aves y talleres para niños.
Uno de los propietarios privados tiene un proyecto de ecoturismo, que incluye gastronomía, hotelería, capacitaciones y avistamiento de aves.
El tercer propietario, en cambio, ha convertido gran parte del humedal (incluidos los espacios de la PUCV y del otro propietario) en un lugar de pastoreo de ganado bovino y equino. Ganado que evidentemente destruye la flora del lugar y los nidos de las aves.
Más aún, recientemente ha comenzado a cercar el humedal, con lo cual probablemente se terminará la posibilidad de visitarlo.
Evidentemente uno podría culpar de esto a la mezquina racionalidad privada que busca el lucro en sus formas más elementales (la rentabilidad ganadera de un humedal es muy inferior a la que podría generar cualquier proyecto turístico interesante, claro que esto requiere más inversión y visión). Pero también parece interesante preguntarle a las autoridades y vecinos del lugar qué opinan de la destrucción y privatización de unos de los espacios más atractivos de la zona.
Bueno, tal vez no tengan ni siquiera opinión.





